El alcalde Helver González informó que Chaparral registra un enjambre sísmico desde el pasado 10 de agosto, con movimientos de hasta magnitud 4,0, mientras dos incendios forestales continúan activos. La emergencia ha obligado a adoptar medidas preventivas y deja miles de hectáreas afectadas, cultivos comprometidos y más de 200 familias impactadas.
Chaparral enfrenta una situación de emergencia marcada por la ocurrencia recurrente de movimientos sísmicos y la presencia de incendios forestales en diferentes sectores del municipio. El alcalde Helver González entregó un balance sobre las condiciones que actualmente generan preocupación entre las comunidades. Según el mandatario local, desde el pasado 10 de agosto se han registrado cerca de 100 movimientos telúricos en el municipio. El evento de mayor magnitud alcanzó 4,0 y se presentó a una profundidad aproximada de 30 metros, condición que habría contribuido a que los movimientos fueran percibidos con mayor intensidad por los habitantes.
Ante la frecuencia de los sismos, la administración municipal adoptó medidas preventivas para proteger a la comunidad. Entre ellas estuvo la evacuación de la sede de la Alcaldía, mientras que los rectores de las instituciones educativas recibieron la solicitud de permitir que los estudiantes menores de edad regresaran a sus hogares para permanecer bajo el cuidado de sus familias. Hasta el momento, de acuerdo con el reporte entregado por el alcalde, no se han registrado personas lesionadas ni daños en la infraestructura como consecuencia de los movimientos telúricos. Sin embargo, la repetición de los eventos mantiene la preocupación entre los habitantes, mientras las autoridades continúan atentas al comportamiento de la actividad sísmica.
A esta situación se suma la emergencia generada por los incendios forestales que afectan diferentes zonas rurales de Chaparral. Actualmente permanecen activos dos focos principales, ubicados en los sectores de Tamarco y Tuluní, específicamente en inmediaciones de la Hacienda Guamito, donde las condiciones climáticas han dificultado las labores de control. Los fuertes vientos y las altas temperaturas han favorecido la propagación de las llamas, afectando aproximadamente 8.000 hectáreas. De acuerdo con el reporte municipal, entre las zonas perjudicadas se encuentran áreas destinadas al cultivo de caña, cítricos y mango, generando además afectaciones para más de 200 familias.
Para atender la emergencia, la administración municipal ha recibido apoyo aéreo y logístico de la Gobernación del Tolima y la Oficina de Gestión del Riesgo. A estas labores también se han sumado empresas como Isagén, Hocol y Celsia, que han contribuido con recursos y capacidades para apoyar las acciones de respuesta frente a los incendios. Mientras las autoridades mantienen la vigilancia sobre la actividad sísmica y continúan las labores para controlar las conflagraciones, Chaparral permanece en alerta por las dos situaciones simultáneas. La administración local mantiene coordinación con organismos de gestión del riesgo y entidades de apoyo para proteger a la población y atender las zonas afectadas.

