Autoridades de salud advierten que la falta de reacción inmediata ante crisis de salud mental está incidiendo en desenlaces fatales en el Tolima, lo que llevó a replantear el modelo de atención con enfoque territorial y preventivo.
La atención tardía en emergencias de salud mental se ha convertido en una preocupación creciente en el Tolima, donde autoridades sanitarias advierten que la falta de respuesta inmediata está marcando la diferencia en situaciones críticas.
La secretaria de Salud departamental, Katherine Rengifo, señaló que la reacción demorada frente a estos casos puede tener consecuencias fatales, especialmente cuando no existe claridad sobre las rutas de atención disponibles.
Según explicó la funcionaria, en medio de una crisis, familiares y ciudadanos enfrentan confusión sobre a dónde acudir o a qué líneas comunicarse, lo que retrasa la intervención en momentos determinantes.
“Mientras se activa todo eso, podemos perder la vida de alguien”, advirtió Rengifo, al insistir en que los tiempos de respuesta son un factor clave en este tipo de emergencias.
Ante este panorama, el departamento decidió transformar su enfoque, pasando de una atención centralizada a un modelo que prioriza la presencia directa en los territorios, tanto en zonas urbanas como rurales.
Esta estrategia busca anticiparse a las crisis mediante acciones preventivas y acompañamiento continuo, evitando que las situaciones escalen a niveles de mayor gravedad.
Entre las medidas implementadas se destaca la presencia de 47 docentes orientadores en todos los municipios, encargados de brindar primeros auxilios en salud mental dentro de las instituciones educativas.
Además, se han fortalecido espacios de diálogo familiar y alianzas con universidades para la formación de especialistas, en un contexto nacional donde la salud mental ya afecta a más del 60 % de la población, evidenciando la urgencia de actuar sin estigmas y de manera oportuna.





