La captura del activista colombiano Franklin Humberto “Beto” Coral Garrido por autoridades migratorias de Estados Unidos provocó una tormenta política a pocos días de la segunda vuelta presidencial en Colombia. Mientras el presidente Gustavo Petro denunció una persecución política y pidió apoyo internacional, sectores cercanos a Abelardo de la Espriella respaldaron la medida argumentando razones migratorias y de política exterior.
La detención del activista colombiano Franklin Humberto Coral Garrido, conocido en redes sociales como Beto Coral, abrió un nuevo capítulo de tensión política entre Colombia y Estados Unidos en medio de la recta final de las elecciones presidenciales. El influenciador y activista fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Phoenix, Arizona, y actualmente enfrenta un proceso migratorio que podría derivar en su deportación.
El caso adquirió relevancia internacional luego de conocerse que la captura ocurrió el mismo día en que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, emitió un memorando en el que consideró que las actividades políticas desarrolladas por Coral en territorio estadounidense podrían afectar los intereses de la política exterior norteamericana frente al proceso electoral colombiano.
De acuerdo con información divulgada por medios internacionales, Coral llegó a Estados Unidos en 2015 con una visa de turista y posteriormente solicitó asilo. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que el colombiano permaneció en el país más allá del tiempo autorizado por su visado. “Coral-Garrido entró en el país en diciembre de 2015 con una visa B1/B2 que le permitía quedarse seis meses. Se quedó 10 años más de lo permitido por su visado”, señaló la entidad en un comunicado.
La situación generó una inmediata reacción del presidente de Colombia, , quien calificó el hecho como una persecución política y solicitó apoyo internacional para lograr la liberación del activista. A través de sus redes sociales afirmó: “Humberto Coral es ahora un preso político en EE. UU.” y aseguró que la detención estaría relacionada con su respaldo al Gobierno colombiano y sus críticas contra sectores de la derecha nacional.
Petro también recordó que Coral es hijo del capitán Humberto Coral Caballero, integrante de la fuerza pública que participó en operaciones contra el narcotráfico en la década de 1990. En su pronunciamiento, el mandatario manifestó: “Le solicito a los gobiernos del mundo y a las organizaciones de derechos humanos del mundo su solidaridad para liberar al preso de conciencia Humberto Coral”.
La expareja del activista, Tatiana Camacho, reveló que Coral fue trasladado inicialmente a El Paso y posteriormente a un centro de detención en Luisiana. “Es preocupante, la verdad”, declaró, al referirse a los constantes movimientos del colombiano dentro del sistema migratorio estadounidense. También aseguró que la última vez que habló con él se encontraba desesperado, aunque sin intención de aceptar una deportación voluntaria.
La controversia se intensificó por las declaraciones de aliados políticos del candidato presidencial . El senador estadounidense publicó un mensaje en redes sociales en el que afirmó: “No puedes venir a Estados Unidos, solicitar asilo y luego actuar como agente extranjero de ese mismo gobierno mientras socavas nuestra política exterior. ¡Que te vaya bien de vuelta en Colombia, Beto!”.
Antes de su detención, Coral había desarrollado una intensa actividad política en redes sociales contra la candidatura de De la Espriella. Incluso participó en actividades de la diáspora colombiana en Miami y anunció acciones judiciales relacionadas con presuntas grabaciones telefónicas divulgadas públicamente. Según su entorno, estas actuaciones habrían incrementado las tensiones políticas alrededor de su figura.
Diversas organizaciones defensoras de derechos humanos expresaron preocupación por el caso. , directora para los Andes de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), afirmó que la medida representa una escalada preocupante contra la libertad de expresión. “El mensaje es que no puedes oponerte, criticar ni protestar contra alguien a quien el gobierno de EE. UU. considera un amigo cercano”, sostuvo.
Mientras tanto, Coral permanece bajo custodia migratoria a la espera de una audiencia programada para el próximo 30 de junio. Su caso se ha convertido en un nuevo foco de debate sobre migración, libertad de expresión, relaciones bilaterales y la influencia de la política estadounidense en el proceso electoral colombiano. La decisión final de las autoridades norteamericanas podría tener repercusiones más allá del ámbito judicial y alimentar aún más la polarización política que vive Colombia en vísperas de la elección presidencial.




