Estructuras armadas al mando de alias ‘Mordisco’ imponen cobros sobre la minería ilegal, fortaleciendo su financiamiento y generando impactos en la seguridad, el ambiente y la economía regional.
La expansión de la minería ilegal en el sur del Tolima se ha convertido en una fuente clave de financiación para grupos armados ilegales, que han consolidado su control territorial en varios municipios de la región.
De acuerdo con información revelada por Carlos Germán Oviedo Lamprea, director de Carabineros y Protección Ambiental, las disidencias lideradas por alias ‘Mordisco’ están imponiendo cobros directos sobre la extracción de oro ilegal.
El oficial explicó que el frente Ismael Ruiz, con cerca de 220 integrantes, mantiene presencia activa en municipios como Ataco, Coyaima y Chaparral, donde ha logrado establecer dominio sobre esta economía ilícita.
Según las autoridades, el grupo exige hasta un 10 % del oro extraído como “impuesto”, convirtiendo la minería ilegal en uno de sus principales mecanismos de financiamiento.
Adicionalmente, las estructuras armadas estarían cobrando entre dos y tres millones de pesos para permitir el ingreso de maquinaria pesada a las zonas de explotación, reforzando así su control sobre toda la cadena productiva.
Las investigaciones han permitido identificar al menos 22 puntos de extracción ilegal, cada uno con una producción estimada de 600 gramos de oro semanales, lo que refleja la magnitud y rentabilidad de esta actividad en el territorio.
El impacto no se limita al ámbito de seguridad. Las operaciones están generando afectaciones ambientales en fuentes hídricas como el río Amoyá, el río Atá y el río Saldaña, comprometiendo ecosistemas estratégicos para la región.
A este panorama se suma el aumento de población flotante y el incremento significativo en el consumo de combustible, indicadores que evidencian la expansión de la minería ilegal y su influencia en la dinámica social, económica y de orden público en el sur del Tolima.





