El secretario de Seguridad del Tolima, Alfredo Bocanegra, alertó sobre la presencia de una estructura criminal que se identifica como parte del Clan del Golfo en la zona rural entre Ibagué y Anzoátegui. Aunque el grupo se moviliza de civil y sin armas visibles para evadir la justicia, las autoridades investigan su responsabilidad en recientes homicidios y actos de violencia.
La tranquilidad de la zona rural entre Ibagué y Anzoátegui se ha visto gravemente perturbada por la presencia de una estructura criminal que, según el secretario de Seguridad del Tolima, Alfredo Bocanegra, estaría autodenominándose como parte del Clan del Golfo. El funcionario ha confirmado que este grupo delincuencial ha extendido sus operaciones desde el corregimiento de San Juan de la China hasta el sector de Lisboa, sembrando un ambiente de zozobra entre los campesinos y residentes locales que ahora observan con extrema precaución los movimientos en sus veredas cotidianas.
Lo que más preocupa a las autoridades, según Bocanegra, es el modus operandi de estos individuos, quienes han adoptado estrategias de camuflaje altamente efectivas para evadir el control estatal. El funcionario detalló que los integrantes de esta célula criminal se movilizan vestidos de civil y no portan armas de manera visible, una táctica deliberada que busca pasar desapercibida ante la mirada de la fuerza pública, haciendo casi imposible realizar capturas en flagrancia o proceder con detenciones inmediatas por porte ilegal de armas.
Este panorama de incertidumbre cobró una dimensión mucho más trágica el pasado veintidós de junio, cuando se registró el homicidio de Fabián Alonso Tuberquia Serna, de treinta y cuatro años. La víctima fue hallada en una vía rural de San Juan de la China con signos de violencia extrema, pues su cuerpo se encontraba atado de pies y manos, un método que apunta directamente al accionar de grupos organizados que buscan enviar mensajes intimidatorios a la comunidad a través de estos actos violentos que alteran el orden público.
A pesar de la afirmación de que los delincuentes operan de civil para evitar ser detectados, los testimonios de los habitantes del sector cuentan una historia distinta sobre el día del crimen. Ese mismo veintidós de junio, los vecinos alertaron sobre la presencia de hombres armados que portaban prendas de uso privativo de las Fuerzas Militares, quienes habrían realizado disparos antes de abandonar la escena, creando una clara contradicción entre la inteligencia oficial y lo que realmente ocurre en el territorio.
Sobre la estructura actual de esta organización, el secretario de Seguridad precisó que el grupo estaría conformado por cerca de diez individuos, cifra que ha disminuido tras las acciones operativas adelantadas en los meses recientes. Inicialmente, se estimaba que la banda operaba con un pie de fuerza mayor, pero gracias a las labores de las autoridades, algunos de sus miembros ya han sido capturados, aunque el núcleo delictivo persiste en las zonas rurales mencionadas y mantiene en alerta constante a la región.
La dificultad para desarticular por completo esta estructura radica, principalmente, en su capacidad de mimetizarse con la población civil y en la complejidad geográfica del terreno donde operan. Bocanegra subrayó que la inteligencia sigue trabajando sin descanso para desentrañar el alcance total de las actividades de este grupo, pues la prioridad absoluta del Gobierno Departamental es recuperar la seguridad plena en estos corregimientos, evitando que la criminalidad organizada continúe ganando terreno en el Tolima.
Mientras las investigaciones avanzan, las autoridades están bajo una presión constante para determinar la relación exacta entre este grupo y los distintos hechos violentos que se han registrado recientemente en la zona rural. No se descarta que esta estructura esté intentando consolidar un corredor para sus actividades ilícitas aprovechando la conectividad entre Ibagué y Anzoátegui, lo cual obliga a un despliegue reforzado de patrullajes y una mayor presencia institucional que permita disuadir cualquier intención criminal.
Finalmente, el secretario de Seguridad hizo un llamado a la colaboración ciudadana, vital en estos casos donde el enemigo es esquivo y se mezcla con el entorno cotidiano. La administración departamental insiste en que, si bien la captura en flagrancia se ha convertido en un obstáculo logístico, no se bajará la guardia en el objetivo de desmantelar esta célula, enviando un mensaje claro de que la institucionalidad no permitirá que estos grupos sigan sembrando temor bajo ninguna modalidad delictiva o estratégica.





