La comunidad de la Comuna Siete clama por refuerzos urgentes ante la rápida expansión de las llamas, que ya han agotado los recursos hídricos de las unidades desplegadas en la zona.
La tranquilidad de los habitantes del sector El Salado, ubicado en la vía que conduce hacia La Mina y el País, se vio abruptamente interrumpida por un incendio de grandes proporciones que consume la vegetación del lugar. La situación, que se registra en la Comuna Siete de Ibagué, mantiene en estado de máxima alerta a los residentes, quienes ven con angustia cómo el fuego avanza sin que las labores iniciales hayan logrado contenerlo efectivamente.
Desde tempranas horas, el Cuerpo de Bomberos de Ibagué desplegó cinco máquinas extintoras para intentar frenar el avance de las llamas. No obstante, la magnitud de la emergencia ha sobrepasado la capacidad de respuesta inmediata. Los ciudadanos denuncian que, a pesar del esfuerzo del personal, los vehículos se han quedado sin suministro de agua en momentos críticos de la intervención.
Los factores climáticos han jugado un papel determinante en el desarrollo de este desastre ambiental. Según reportes de los vecinos, las fuertes ráfagas de viento predominantes en la zona han actuado como un acelerador, facilitando que el fuego se propague rápidamente hacia terrenos aledaños. Este escenario ha intensificado el temor de que las llamas alcancen viviendas cercanas al sector.
La falta de recursos hídricos es, en este momento, la principal preocupación manifestada por los testigos del hecho. Ante la escasez de agua para las mangueras de los bomberos, la comunidad ha tenido que observar con impotencia cómo la cortina de humo y fuego continúa ganando terreno. Esta carencia técnica ha convertido una labor de control en una carrera contra el tiempo.
Ante este panorama desalentador, los líderes comunitarios de El Salado han elevado un llamado urgente a las autoridades locales y a los organismos de socorro adicionales. La petición es clara: se requiere el envío inmediato de más unidades, carrotanques de agua y herramientas especializadas para evitar que la emergencia se salga totalmente de control y provoque mayores daños.
La preocupación no es solo por la flora y fauna del sector, sino también por la integridad física de las familias que habitan en los alrededores de la vía hacia La Mina. El miedo a una conflagración de mayores dimensiones ha movilizado a los ciudadanos, quienes exigen una respuesta gubernamental contundente y coordinada para proteger su patrimonio y el medio ambiente.
Hasta el momento, la comunicación con las entidades encargadas del manejo de desastres se ha mantenido constante, pero la comunidad insiste en que las acciones ejecutadas hasta ahora resultan insuficientes. La espera por el refuerzo logístico es tensa, mientras el resplandor de las llamas sigue siendo visible, marcando una jornada crítica para el sector noroccidental de la capital tolimense.
La situación continúa en desarrollo y se espera que en las próximas horas se logre estabilizar la zona con el apoyo solicitado. Por ahora, los habitantes permanecen atentos a las instrucciones de los organismos de emergencia, con la esperanza de que la intervención sea efectiva y se logre evitar una tragedia de gran magnitud en esta área rural y urbana de Ibagué.





