Un residente del barrio Varsovia 2 de Ibagué presentó una acción de tutela contra la Alcaldía, el IBAL, Cortolima y la Personería Municipal, argumentando que una acumulación de tierra y escombros dejada tras trabajos realizados en el sector estaría afectando la movilidad, el ambiente y la salud de la comunidad. El ciudadano asegura que, pese a múltiples solicitudes ante diferentes entidades, la problemática continúa sin solución.
Una nueva controversia relacionada con el estado del espacio público y las obras de infraestructura llegó a los estrados judiciales en Ibagué. Juan Emilio Reyes Rivas, habitante del barrio Varsovia 2, interpuso una acción de tutela en la que solicita la protección de varios derechos fundamentales que, según afirma, han sido vulnerados por la permanencia de montículos de tierra y material de construcción frente a su lugar de residencia.
De acuerdo con el documento radicado ante un juez constitucional, el ciudadano sostiene que la situación se originó tras trabajos ejecutados por la Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado (IBAL), entidad que presuntamente dejó acumulaciones de tierra y escombros sin que posteriormente fueran retiradas de manera oportuna.
El accionante señala que la problemática afecta especialmente a los habitantes de las manzanas 1 y 8 del barrio Varsovia 2. Según expone en la tutela, el material acumulado habría generado deterioro en zonas verdes, afectaciones al parque del sector y daños en mobiliario urbano como bancas de cemento que anteriormente eran utilizadas por la comunidad.
En el escrito también se afirma que la acumulación de tierra ha provocado dificultades para la movilidad de peatones y residentes, especialmente durante las temporadas de lluvia. El barro y el agua estancada, asegura el ciudadano, estarían favoreciendo la proliferación de insectos y generando condiciones que podrían representar riesgos para la salud pública.
El demandante manifestó que antes de acudir a la acción constitucional presentó derechos de petición ante la Alcaldía de Ibagué, el IBAL y Cortolima, buscando una solución a la situación denunciada. Sin embargo, asegura que las respuestas obtenidas no se tradujeron en acciones concretas para corregir el problema que afecta a la comunidad.
Asimismo, indicó que también acudió a la Personería Municipal de Ibagué con el propósito de solicitar acompañamiento institucional frente a la problemática. Según expone en el documento, hasta el momento no ha recibido una solución efectiva que permita superar las afectaciones denunciadas en el sector.
Dentro de las pretensiones de la tutela, el ciudadano solicita que se ordene el retiro inmediato de la tierra acumulada, la recuperación de las zonas verdes afectadas y la reposición de las bancas de cemento que, según su versión, fueron destruidas durante la ejecución de las obras. También pide que Cortolima informe sobre las actuaciones realizadas en relación con el caso.
Adicionalmente, la acción judicial solicita la intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios para que evalúe posibles irregularidades en la prestación del servicio por parte del IBAL. Mientras el proceso avanza en los despachos judiciales, el caso reabre el debate sobre la responsabilidad de las entidades públicas en la recuperación del espacio intervenido y la protección del derecho ciudadano a un ambiente sano y una adecuada movilidad. El derecho a un ambiente sano puede ser protegido cuando existe afectación concreta a derechos fundamentales como la salud, la vida o la integridad de las personas.









