La capital tolimense enfrenta una alerta laboral tras la pérdida de cerca de 1.400 empleos formales en el primer trimestre de 2026, en medio del aumento de la informalidad y la presión sobre el sector empresarial.
La situación laboral en Ibagué encendió las alarmas tras confirmarse la pérdida de cerca de 1.400 empleos formales durante el primer trimestre de 2026, un fenómeno que evidencia cambios en la dinámica económica de la ciudad.
De acuerdo con análisis del sector gremial, esta reducción en el empleo formal ha venido acompañada de un crecimiento sostenido de la informalidad, lo que genera preocupación por la estabilidad del mercado laboral local.
El impacto no solo se refleja en las cifras, sino también en la calidad de vida de los ciudadanos, quienes enfrentan condiciones más precarias, menor acceso a seguridad social y mayores niveles de incertidumbre económica.
El director de Fenalco en el Tolima, Daniel Orjuela, advirtió que este fenómeno se ha intensificado tanto a nivel local como nacional, generando efectos negativos en el tejido productivo.
“Nos preocupa que la informalidad siga en aumento, ya que genera competencia desleal, pobreza y dificultades sociales”, señaló el dirigente, al referirse a las consecuencias de este cambio en el mercado laboral.
Aunque algunos indicadores muestran un incremento en el número de personas ocupadas, gran parte de estos empleos corresponden a actividades informales, lo que deriva en ingresos inestables y baja sostenibilidad económica.
Orjuela también explicó que factores como el incremento del salario mínimo han incidido en la desaceleración de la contratación formal, generando presión sobre los empresarios y limitando la generación de nuevos puestos de trabajo.
Finalmente, el gremio hizo un llamado a fortalecer el sector empresarial mediante incentivos y medidas que promuevan la formalización laboral, advirtiendo que sin acciones estructurales la ciudad podría enfrentar un deterioro progresivo en sus condiciones de empleo.





