El presidente Gustavo Petro afirmó que desde que su gobierno tomó control de los vuelos de deportación desde Estados Unidos, más de mil colombianos han sido retornados sin ser esposados. A través de su cuenta en X, antes Twitter, insistió en que “la persona es más importante que la mercancía y el migrante no es un criminal, ni un inferior”.
Petro también desmintió haber rechazado la llegada de colombianos deportados, asegurando que se trataba de propaganda con estrategias similares a las de Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi. “Yo nunca impedí que lleguen ciudadanos colombianos y colombianas a Colombia, es su derecho fundamental: es su patria”, escribió.
El debate sobre la deportación de colombianos desde EE.UU. surgió el pasado 26 de enero, cuando el mandatario criticó la forma en que se realizaban estos traslados. Según Petro, los vuelos atentaban contra la dignidad humana debido a las condiciones de transporte y al hecho de que los deportados eran trasladados con esposas.
La postura del presidente generó una crisis diplomática con Washington. La administración de Joe Biden respondió con advertencias de posibles sanciones, como la imposición de aranceles del 25% a productos colombianos, el cierre de citas para visas y la cancelación de pasaportes de funcionarios del gobierno.
Ante la tensión, los cancilleres de ambos países intervinieron para evitar un deterioro mayor en las relaciones bilaterales. Finalmente, se logró un acuerdo para que el gobierno colombiano asumiera un papel más activo en la supervisión de los vuelos de repatriación, garantizando un trato digno a lo deportados.
El anuncio de Petro sobre los cambios en los procedimientos migratorios busca reforzar su mensaje de respeto a los derechos humanos de los migrantes. Sin embargo, la oposición ha cuestionado su gestión, señalando que sus declaraciones iniciales pusieron en riesgo las relaciones comerciales y diplomáticas con Estados Unidos.
Mientras tanto, el gobierno continúa monitoreando la implementación del nuevo protocolo en los vuelos de deportación, en un contexto en el que la migración sigue siendo un tema clave en la agenda bilateral entre Colombia y EE.UU.