La llegada de María Janeth Sabogal Robles a la Cámara de Representantes abre una nueva etapa para la Circunscripción Especial de Paz del sur del Tolima. Más allá de las fotografías, la expectativa de las comunidades de Chaparral, Planadas, Ataco y Rioblanco estará puesta en que su gestión se traduzca en respuestas concretas para las víctimas y el campo.
El Tolima recibe con expectativa la llegada de María Janeth Sabogal Robles al Congreso de la República y, al mismo tiempo, plantea un mensaje directo frente al desafío que representa asumir la representación de una región marcada durante décadas por el conflicto armado, las dificultades rurales y las necesidades insatisfechas de sus comunidades. Su elección para el periodo constitucional 2026-2030 corresponde a la Circunscripción Territorial Especial de Paz número 15, que comprende sectores rurales de Chaparral, Planadas, Ataco y Rioblanco. La Cámara registra oficialmente su elección por Asoambeima, con 4.419 votos.
Sabogal, nacida en la vereda La Sonrisa del corregimiento de La Marina, en Chaparral, llega a la corporación con el antecedente de haber participado anteriormente en procesos relacionados con la curul de paz y con una trayectoria profesional como contadora pública. Su perfil oficial señala estudios en Contaduría Pública y una especialización en Gestión Financiera Pública, mientras que actualmente integra la Comisión Cuarta Constitucional Permanente y la Comisión Legal de Cuentas de la Cámara de Representantes.
Precisamente por el origen de esta curul, la expectativa trasciende la actividad parlamentaria tradicional. Las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz fueron concebidas para llevar al Congreso la voz de territorios especialmente afectados por la violencia y permitir una representación política vinculada con las víctimas y las comunidades rurales. En el caso del sur del Tolima, esto significa que temas como la seguridad, la infraestructura vial, el acceso a la tierra, la productividad campesina, la educación y la reparación deben permanecer en el centro de la agenda.
La representante también llega en medio de un escenario político que ha generado cuestionamientos alrededor de los respaldos recibidos durante su campaña. Medios regionales han señalado presuntos acercamientos con sectores asociados al llamado barretismo, mientras que la propia Sabogal ha rechazado pertenecer a maquinarias políticas y ha defendido que su proyecto surgió del trabajo comunitario y de redes campesinas. Estas versiones hacen parte del debate político y no constituyen, por sí mismas, una conclusión sobre la legitimidad de su elección.
Ahora, con la elección consumada y la curul oficialmente ocupada, el desafío cambia de escenario: ya no se trata solamente de explicar de dónde provino el respaldo electoral, sino de demostrar qué puede hacer la nueva representante por las comunidades que depositaron su voto en ella. El Congreso será el espacio para gestionar proyectos, ejercer control político, defender recursos para el territorio y poner en discusión las necesidades de una población que durante años ha reclamado mayor presencia institucional.
En ese contexto, la conformación de su Unidad de Trabajo Legislativo también adquiere importancia, porque serán sus asesores quienes deberán convertir las necesidades del territorio en iniciativas, debates, proposiciones y seguimiento a las políticas públicas. Información publicada recientemente sobre su UTL registra ocho funcionarios vinculados a su equipo, con diferentes responsabilidades y niveles dentro de la estructura legislativa. El verdadero desafío, sin embargo, no estará únicamente en el tamaño del equipo, sino en su capacidad para conocer el territorio y responder a sus problemas.
El mensaje que surge desde el Tolima es, por ello, una mezcla de reconocimiento y exigencia: desearle éxito a Sabogal no significa entregarle un respaldo político incondicional, sino esperar que la confianza depositada en la curul se traduzca en resultados. Las comunidades de Chaparral, Planadas, Ataco y Rioblanco necesitan que la representación de paz tenga presencia real, acompañe a las víctimas, escuche a los campesinos y contribuya a impulsar soluciones frente a las dificultades que todavía persisten en sus territorios.
Las fotografías, los anuncios y los discursos forman parte inevitable de la política, pero su verdadero balance se construirá con hechos verificables durante los próximos cuatro años. María Janeth Sabogal tiene ahora la oportunidad de demostrar que una curul nacida de la esperanza puede convertirse en una herramienta efectiva para el desarrollo y la dignificación del sur del Tolima. El reto es enorme y la responsabilidad también: que la imagen de una nueva etapa no se quede en las redes sociales y que, al finalizar el periodo, sean las comunidades las que puedan hablar de resultados.

