La emergencia forestal registra una reducción de los puntos activos, que ahora son 17, gracias al trabajo de organismos de socorro y autoridades. Sin embargo, la afectación de cerca de 11.000 hectáreas deja al departamento ante un nuevo desafío: recuperar los ecosistemas, cultivos y medios de vida golpeados por el fuego.
El Tolima comienza a superar la fase más crítica de la emergencia por incendios forestales, luego de varias jornadas de trabajo conjunto entre organismos de socorro, autoridades municipales y entidades departamentales para contener las llamas.
Según el reporte de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo, el número de puntos activos se redujo a 17, una disminución que representa un avance frente a la magnitud de la emergencia registrada durante los últimos días.
Sin embargo, el control de las conflagraciones abre ahora un nuevo desafío para el departamento: recuperar cerca de 11.000 hectáreas de vegetación afectadas y atender a las familias que perdieron cultivos, animales y otras fuentes de sustento.
La secretaria de Ambiente y Gestión del Riesgo, Erika Lozano, advirtió que varias emergencias están relacionadas con acciones humanas y prácticas que, cuando se realizan sin conocimiento técnico, pueden contribuir a la propagación de las llamas y dificultar el trabajo de los equipos especializados.
Entre las prácticas señaladas está el denominado manejo integral del fuego, que requiere preparación y conocimiento especializado. Lozano explicó que combatir fuego con fuego puede generar efectos contrarios a los esperados y aumentar el área comprometida si no existe una adecuada planificación.
La atención de los incendios también representó un importante esfuerzo logístico para los municipios, que tuvieron que destinar recursos para alimentación, alojamiento, transporte y operación de las unidades desplazadas hacia los puntos críticos, incluso utilizando recursos previstos para otras necesidades.
Con el descenso de los incendios activos, la Gobernación del Tolima concentra ahora parte de sus esfuerzos en la recuperación ambiental y social de las zonas afectadas, especialmente de las familias que perdieron cultivos o medios de sustento y que podrían enfrentar mayores dificultades ante las condiciones de sequía previstas.
Erika Lozano destacó que el departamento está avanzando gracias al apoyo recibido, pero insistió en que la emergencia no debe generar confianza excesiva. La funcionaria pidió a la ciudadanía abandonar prácticas de riesgo, hacer un uso responsable del agua y fortalecer la prevención para evitar nuevas conflagraciones.

