El monumental trancón registrado sobre la carrera Quinta y sectores del norte de Ibagué terminó desencadenando la salida del secretario de Movilidad, Ricardo Fabián Rodríguez. Aunque desde distintos sectores se señala una falta de coordinación institucional, también crecen las críticas por el déficit operativo y la escasez de agentes de tránsito en la ciudad.
El caos vehicular registrado el pasado lunes en diferentes corredores de Ibagué terminó generando consecuencias políticas dentro de la Administración Municipal, luego de conocerse la salida del secretario de Movilidad, Ricardo Fabián Rodríguez.
El gigantesco trancón que afectó sectores como El Topacio, la carrera Quinta y El Salado habría agotado la paciencia al interior del gobierno de la alcaldesa Johana Aranda, que finalmente aceptó la renuncia del funcionario durante la jornada del martes.
Fuentes cercanas a la administración señalaron que el entonces secretario ya venía enfrentando cuestionamientos internos por distintos problemas relacionados con la movilidad en la ciudad y que su permanencia en el cargo se encontraba bajo presión desde semanas atrás.
Sin embargo, el debate generado tras el colapso vial no se centra únicamente en la salida del funcionario. Diferentes voces advierten que la problemática estructural de la Secretaría de Movilidad supera el nombre de quien ocupe el cargo y evidencia profundas limitaciones operativas dentro de la dependencia.
Entre las principales dificultades mencionadas se encuentra el déficit de agentes de tránsito, situación que ha reducido la capacidad institucional para responder a emergencias viales, operativos de control y regulación vehicular en una ciudad donde el tráfico presenta un crecimiento constante.
A esto se suma que parte importante del personal operativo pertenece a organizaciones sindicales y frecuentemente accede a permisos, compensatorios o jornadas académicas, incluso durante fines de semana o en momentos de alta congestión vehicular, lo que impactaría directamente la disponibilidad de funcionarios en las calles.
El episodio del lunes volvió a abrir el debate sobre la necesidad de fortalecer técnica y operativamente la Secretaría de Movilidad de Ibagué, especialmente en medio de múltiples obras viales que actualmente se ejecutan en distintos sectores y que han incrementado las dificultades de circulación.
Mientras la Administración Municipal avanza en la búsqueda de un nuevo responsable para la cartera de Movilidad, ciudadanos y sectores políticos insisten en que la solución no dependerá únicamente de un cambio de nombre en el despacho, sino de medidas estructurales que permitan mejorar la capacidad de respuesta frente al creciente caos vehicular de la capital tolimense.









