Como es bien conocido la ciudad de Ibagué ha presentado diferentes problemáticas, entre esos una alta tasa de desempleo e informalidad, así como un IPC que supera a otras ciudades capitales de las 32 que hay en Colombia.
Ahora se suma la situación de perder dos puestos en el Índice de Competitividad de Ciudades, pasando del 9 al 11 puesto, siendo esto un retroceso a todas luces en los ítem que se miden todos los años en diferencia líneas transversales que hacen crecer o reducir en el ranking a nivel Colombia.
Lo peor de todo está en que la ciudad bajó dos puestos detrás del ranking general y fue la única junto con Cúcuta, Yopal y San Andrés, que descendieron de esa manera tan abrupta, dejando una pregunta abierta ¿habrá un patrón común entre los gobiernos de turno en Ibagué para desmejorar de esa manera en los índices de competitividad?
Lo cierto es que uno factores más sentidos está oportunidad está en que la ciudad se rajó en materia educación, pues bajo tres puntos frente al promedio general, siendo esto también en consecuencia de la destrucción y falta de cumplimiento por parte del Fondo de Financiamiento de Infraestructura Educativa del Ministerio de Educación, que en la actualidad desarrolla obras de infraestructura en las instituciones educativas generando retrasos e incumplimientos por parte del FFIE para materializar las obras, dejando ha estudiante, padres de familias, docentes y directivas, en incertidumbre.
Otro de los puntos que también marco la diferencia fue la tasa de desempleo que aunque desde la administración municipal han tratado de implementar alguna que otra política de choque para disminuir la informalidad, el desempleo general y desde luego, el desempleo juvenil, que es uno de los más altos a nivel nacional esas no han funcinado.
Sobre este punto no hay una verdadera política pública de empleabilidad hacia esa población, incluso con una alta tasa de informalidad que está desbordada y con planes de choque que no brindan soluciones inmediatas, dejando como resultado a la ciudad de Ibagué menos 4 puntos en ese ítem.
Desde luego, los caciques electorales están a la orden sin interesarle de manera objetiva y con ánimos de Impulsar a una ciudad que estratégicamente está en el centro del país y registra indicadores peores a ciudades de con menor nivel de desarrollo.
Desde el concejo municipal hay una deuda con la ciudad también, por permitir que desde las administraciones de turno se lleve a la ciudad por esos vergonsos índices de competitividad tan lamentables, dejando pendiente a todas luces una verdadera discusión de alto nivel, con responsabilidad y datos académicos, dejando de lado tanto los intereses políticos o show mediáticos.
Finalmente, la responsabilidad no sólo es de la clase política que en su mayor parte la tienen, también está en sus ciudadanos que no leen y no se documentan en época de campaña electoral, las propuestas e ideas que sirvan en función de generar desarrollo económico, social, cultural, turismo o ambiental, dentro de los futuros planes desarrollo.